Chanfana 2

Cuando Massena, al mando de tres cuerpos de ejército, (Reynier, Ney y Junot)  que sumaban 65.000 efectivos de infantería y unos 6000 de caballería aproximadamente, y después de tomada Ciudad Rodrigo y demolido el fuerte de la Concepción, se planta ante las murallas de Almeida, ya comenzaba a tener problemas serios de logística. Principalmente en lo que se refiere a los víveres.

General Reynier, Mariscal Ney, y General Junot, quienes mandaban los tres C.E de Massena

 

No desconocía lo sucedido cincuenta  años antes con una coalición borbónica formada por más de 30.000 españoles y 12.000 franceses que intentaron lo mismo que iba a intentar él ahora. Fue durante el trascurso de la guerra de los siete años, más concretamente en lo que se llamó Guerra de los Pactos de Familia . Las tropas al mando del Conde de Aranda, intentaron por el sur lo que no había conseguido previamente por el norte Nicolás de  Carvajal,  Marqués de Sarria,  en la invasión de Tras os Montes con la intención de llegar a Oporto.

Reorganizados y reforzados bajo el mando de Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda, lo intentaron más al sur con la mira puesta en Lisboa. pero sufrieron una derrota  que estuvo plagada de hechos inenarrables que nada tienen que ver con lo que habitualmente eran las guerras durante el Antiguo Régimen. Con 25.000 bajas, más de la mitad, la desbandada fue total y absoluta. Son más creíbles las cifras que dan los portugueses, y observadores británicos que dicen que 30.000 muertos, la mayoría de hambre. Digo esto porque apenas hubo quién repasara la frontera, solo grupos aislados de heridos y gente dispersa y famélica.

La Plana Mayor, con Aranda a la cabeza, abandonó a la tropa a la altura de Castelo Branco, y huyeron presto hacia la frontera. Los hombres comenzaron  a matartse entre ellos. Y en algunos casos, a comerse,  La táctica de tierra quemada los pilló totalmente desprevenidos. Bien ejecutada, porque no consiguieron ver al enemigo salvo los fogonazos que salían de sus mosquetes y trabucazos  a quemarropa  de vez en cuando. No solo mataban a los animales y quemaban las cosechas y envenenaban el agua, sino que destrozaban las estradas, los puentes, y derruían sus propias casas, o las pegaban fuego.

Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda

 

Los que les enfrentaban era un número ridículo de irregulares, o mejor dicho, de paisanos, campesinos. Había en Lisboa un retén de 7000 ingleses que cuando vieron aquello, lo cual les parecía increíble, se apuntaron con gran alborozo a la caza de los franco-españoles, pero el mérito inicial y total fue del paisanaje portugués. En España y en Francia no se conoce mucho, pero es lógico, nadie airea cagadas de este calibre.  En Portugal se conoce como “La guerra fantástica”. Viene a ser como a lo que en el béisbol  llaman “el juego perfecto”, o sea, que acabe el partido en 9 entradas en las que el equipo perdedor no alcanza ni una sola vez la primera base. Este año se cumplen 100 años del desastre de Annual, pero como vemos no fue ese el mayor que España ha sufrido, como se dice, que se dice poco y cada vez menos.

Tengo que resaltar, que aún conociéndose en Portugal, tampoco es algo que aparte de los historiadores se conozca demasiado. Y es por todo lo que he leído en nuestro país hermano sobre lo acontecido,  por lo que solo solo me queda quitarme el sombrero si lo usara, ante el carácter de los portugueses, que en vez de festejar y hacer leña del prestigio de España, en aquél momento y ahora, tienden más a minimizarlo y da la sensación que les dolió más a ellos que a nosotros.

Ellos justifican la derrota española por el cambio en tres ocasiones de los planes, por la sustitución del comandante en un momento crítico, por las malas relaciones con nuestros aliados  franceses, e incluso dicen que Aranda escribió a la corte española dando cuenta de las atrocidades cometidas por los franceses contra las aldeas portuguesas. Aducen también, en lo que no puede ser considerado de otro modo que en decir, ..en ” nuestra defensa” que en el contexto de la guerra de los siete años, el hecho de tener que mandar la flota española  a La Habana, desvió recursos y logística y eso impidió que Portugal fuese conquistada. Y no queda ahi la cosa, pues llegan mucho más lejos. La verdad es que jamás ningún país invasor fue tratado con tanta estima y benevolencia por la historiografía del país invadido.  Los ingleses,  sin embargo, sí tienen una novela heróica que forma parte de una serie protagonizada, como es lógico, por un valiente inglés aventurero y espía de nombre Jack Abssolute. No la he leído,, y qué pena si me pierdo algo, espero poder vivir con esa culpa.

En España, solamente se refiere a ello Benito Pérez Galdós, en los Episodios Nacionales, concretamente en “Bailén”, y por boca de un personaje llamado Don Santiago Fernández. Narra este la campaña de 1762 y se declara un vehemente defensor del Marqués de Sarria, aunque se está refiriendo a la primera invasión, a la que tuvo lugar por “Tras os Montes”. Voy a transcribir aquí lo que dice Don Santiago Fernández, porque nos dará una idea de lo que se iba a encontrar Masséna, de lo cachondo que era Don Benito y al mismo tiempo nos introducirá de lleno en el tema que nos acucia, que creo recordar que era la chanfana o algo así.

Dice Galdós:No hubo otro Sarria nacido después de Alejandro, el macedonio (…). Fue una gran campaña, sí, señor; entramos en Portugal, aunque tuvimos que retirarnos poco después, porque los ingleses se nos aparecieron (…). El marqués de Sarria fue un defensor de la táctica prusiana, que consiste en estar parados y esperar a que el enemigo avance salvajemente, quedando así rápidamente cansado y derrotado. En la primera batalla librada con los aldeanos portugueses, todos echaron a correr al vernos, y el general ordenó a la caballería que se apoderara de un rebaño de ovejas, lo cual se logró sin derramamiento de sangre ”. 

Jajaja, la verdad es que Galdós, en algunos Episodios, tira mucho del personaje que asistió a las derrotas españolas y que las narra como grandes gestas militares. El segundo Alejandro Magno, que cambia estratégicamente de dirección por culpa de los ingleses y que amante de la táctica prusiana, asusta a unos campesinos y después de una gloriosa carga de caballería contra el rebaño se hace con las  ovejas. Eso sí, sin derramamiento de sangre, una victoria limpia y completa.

La segunda invasión, la del Conde de Aranda, ni siquiera tuvo la suerte de toparse con una oveja que no estuviera muerta en un pozo, envenenando el agua. Aún así, la primera invasión causó más mortandad, porque afectó a la población civil de Galicia. Dice José Cornide, que diez años después fue a Portugal a estudiar los motivos de la derrota, que solo en Galicia murieron más de 60.000 personas, contaminadas.

Habíamos dejado a Massena mirando las murallas de Almeida, y ya comenzaba a rondarle por la cabeza que algo no iba bien. Conocedor como era de lo que había acontecido 50 años antes, veía ahora los caminos en perfecto estado, como invitándole a transitar por ellos, cuando en la anterior invasión, los españoles y franceses tuvieron que avanzar a la velocidad a la que construían las carreteras, que habían sido destruídas y demolidas en su totalidad.

Parecía que los ingleses tuvieran prisa en que llegaran, pero no fue por eso por lo que se lo tomó con calma. Tenía que rendir Almeida, darle rienda suelta al TOC, y conseguir víveres para la tropa, pero estas dos últimas premisas no las veía claras, y menos con el Mariscal Ney pululando a su alrededor, exigiendo rapidez de acción y tocando los cojones. Además Ney había sido el artífice de que la plaza de Ciudad Rodrigo cayese, luego el fuerte de la Concepción y ya estaba apremiándole para ir a por Almeida y después a por los ingleses, y así no hay manera de acaparar cosas. “El valiente entre los valientes” como le llamaba Napoleón, no era más que un cagaprisas irritante. Por eso Napoleón le había puesto a él al mando, y no a Ney. Así que las cosas irían piano piano, descansarían en Almeida y ya veríamos después.

Hay que tener en cuenta que Napoleón nombró a Massena Mariscal del Imperio el 19 de novienbre de 1804, y a Ney unos seis meses antes, en mayo. Así que este debía de estar un poco picado, y además su carácter no era precisamente templado. “El valiente entre los valientes” mató como 6 o 7 caballos cinco años después en Waterloo buscando claramente la muerte cargando una y otra vez sobre los cuadros británicos, al grito de “Mirad cómo muere un Mariscal francés”. No tuvo esa suerte y fue hecho prisionero. Sí la tuvo el 8º caballo, que relinchaba de placer.

Cuando llegó al trono Luis XVIII se inició un proceo contra él. A su juicio fueron llamados los mariscales, buscando incriminarle, rehusando todos a asistir, excepto Massena, que aceptó encantado. Ney fue fusilado el 7 de diciembre de 1815.

No tuvo suerte esta vez Massena tampoco, porque mientras estaban todavía en plenas obras, construyendo fosos y terraplenes, fajinas, y manteniendo fuego con la artillleria para tener ocupados a los ingleses y portugueses que en número de 4000 guarnecían la plaza, una bala  prendió fuego al polvorín, y se desataron todos los demonios .

Aún se ve , dentro de la fortaleza de Almeida, arriba a la izquierda, donde se encontraba el castillo y depósito de municiones. Un cañonazo provocó un incendio que lo hizo explotar, matando a 500 defensores arrasando la fortaleza y desmontando los cañones que cayeron al foso por la parte de afuera.. 150.000 libras de pólvora mas multitud de granadas y balas allí guardadas arrasaron la ciudad.

 

El propio William Cox  comandante de Almeida nos lo cuenta al afirmar: «… El 25 de agosto por la tarde, diez días después de que el enemigo abriera la trinchera y ya estaba trabajando en el segundo paralelo, las baterías del primero parecían estar listas para arrancar. el fuego » Maria do Céu Nunes. “A terceira invaçao francesa e o cerco de Almeida”

Fue entonces cuando se produjo el desastre de Almeida, sin embargo, siguió un intenso destello, seguido de una gran convulsión y un fuerte estruendo, fue una terrible explosión. Miles de bloques de piedra saltaron en las más diversas direcciones, mezclados con trozos de madera. cadáveres a distancias incalculables, algunas piezas de artillería fueron arrojadas al otro lado de los fosos tal fue la violencia de la explosión, y también murieron algunos soldados en las trincheras francesas.Maria do Céu Nunes. “A terceira invaçao francesa e o cerco de Almeida”

Cómo sería la pereza de Massena, que no organizó ningún ataque aprovechando  el desastre y que no había quedado prácticamente nada en el interior.  Ney se subía por las paredes, pero fueron los británicos al tercer día de la explosión los que, sin ser muy apremiados, agitaron la bandera blanca.

Aquello era un desastre, nada valía para nada, y quedarse allí más tiempo era acabar con las provisiones que les quedaban, así que dejó a 1400 hombres de guarnición, encargados de cubrir las líneas de comunicaciones y se adentró en Portugal con la convicción de que le llevaban a una ratonera.

Como se hacía siempre en esos casos, el ejército francés se disgregó en un área enorme cuya extensión dependía de la comida que se encontrase. Cada uno a su bola, lo único que tenían que hacer era estar en perfecto orden de revista el día antes de la batalla. Así que doblaban el uniforme , lo metían en la mochila y la mayoría vestía con lo que le daba la gana. Iban en camaradería, y durante esos momentos no habia grados. Más parecían lo que eran que parte de un ejército. Me refiero …saqueadores y asesinos, pero bueno, en eso los ingleses no les iban a la zaga.

Había quién iba en grupos grandes, otros en grupos más pequeños y había quién prefería ir solo, pensando que de encontrar algo no tendría que compartirlo ni disputarlo con nadie. El tema de la deserción no se tomaba en cuenta , no había problemas con eso. Lo que estaba claro es que había que ser un estúpido de marca mayor para desertar en la península Ibérica. Ni locos , con ese acento y con el frenillo, era imposible. Si un soldado no se presentaba antes de la batalla se le daba por muerto y solía ser así. Aunque se dilatara mucho el terreno por el que se expandían, todos sabían de la importancia de la inmunidad de rebaño. Las atrocidades que cometieron en ningún caso les pasaba factura  excepto si caían en manos de los naturales, claro.

En una carta de Massena al Príncipe de Wagran, Mariscal Louis Alexandre Berthier le dice lo siguiente:

«no marchamos sino por desiertos; en parte alguna se encuentra a nadie; todo se halla abandonado. Los ingleses llevan la barbarie hasta al punto de mandar fusilar a los que quedan en sus casas; mujeres, hombres, niños, todos huyen. Finalmente en ningún lugar se puede encontrar un guía.»  * 

  • *Wellington y la construcción de las Líneas de Torres Vedras. Carlos Guardado da Silva. Universidad de Lisboa

Esa fue la razón de que apenas tuvieran encontronazos con la guerrilla, ya que casi todos o estaban ya adscritos al ejército portugués que formaba parte de las mejores tropas de Wellington, o como mano de obra en la construcción de las Líneas, que no olvidemos que son seguramente las mayores fortificaciones que ha construido el ser humano. Al menos hasta esa época. Allí trabajaron los  portugueses tres años a destajo.

Lo que Wellesley quería era atraerles , poco a poco, mientras acababa de construir las líneas de Torres Vedras, donde pensaba derrotarlos totalmente. Ordenó la táctica de tierra quemada, pero en lo que a vituallas se refiere. Nada de joder las estradas ni los puentes. Todos los aldeanos debían ir con todo lo que pudieran llevar hacia las líneas, no dejando detrás nada que pudiera servirles de alimento. Se llevaban el ganado, hasta las cabras, las cabritas, porque los cabrones  triscaron para el monte que era donde les gustaba estar, y allí estarían cuando expulsaran a los franceses. Eso pensaban, pero gracias a ellos  el ejército francés aguantó hasta retirarse, gracias a los cabrones y a la chanfana. De todo esto se desprende, que si Wellington no hubiese sido tan “inglés”, o si se hubiese informado de lo que los portugueses  hicieron con los ejércitos del Conde de Aranda, y los hubiese dejado a su bola, el ejército de Massena hubiese corrido probablemente el mismo destino que el del Conde de Aranda. Ni la chanfana les hubiese librado de compartir destino.

Bueno, como esto iba de la chanfana voy a pasar directamente a la receta y no voy a hablar de la batalla de Busaço, ni de lo de Torres Vedras. Solo decir que cuando Massena se dio cuenta del entramado defensivo y el tinglado que habían montado los ingleses, hizo tímidos ataques , y un día ….así como por arte de magia, se despidieron a la francesa, sin decir nada. Los ingleses compungidos, con lo que habían trabajado los portugueses, consideraban que era una falta de respeto no atacar.  Es lógico, solo querían que los franceses vinieran a estrelllarse contra las líneas, pero Massena no estaba por la labor. Por supuesto Napoleón montó en cólera y le dijo..”.¿pero a tí te llaman el hijo de lla Victoria?, pero qué Victoria ni qué ocho cuartos.” Nunca más volvió a contar con él, y Massena… preocupado. Le sustituyó el General Marmont, sí, el mismo que en Los Arapiles y en la entrada de “la olla podrida” hago yo cabalgar con la potpourri.

Receta famosa de la chanfana:

Ingredientes. Cabra y vino, y hierbas que encuentres por ahí.

Preparación: Se coge la cabra , se cubre de vino, y se hace la chanfana.

 

Lo bue si bre, do ve bue.

ah, se cocina hasta que este blanda (5 o 6 horas)  y ya está. Bom proveito.

 

a ver si lo configuré bien y se puede comentar, que por lo visto no se podía