La logística de la alpargata

Todos habremos oído cientos de veces el dicho ese de que …”con pan y vino se hace el camino”, seguro, pero es que además de ser cierto, puede uno asegurar sin temor a equivocarse, que sin pan y vino no se hace nada, ni las guerras. Y eso ha sido siempre así, desde los tiempos de Carracuca hasta nuestros días. Bueno, aquí, y como primera divagación innecesaria, he de decir que me refiero a Carracuca desde la óptica de un cántabro, ya que en otros lugares de la geografía nacional tiene distintas connotaciones, como por ejemplo, fealdad, en Valencia, o también, ejemplo de desdicha, o como en Aragón que es sinónimo de desahuciado …”a este le queda menos que a Carracuca”. Como en Cantabria para feo tenemos a Revilla y para desdichado a “Pichucas el del muelle” solemos usar a Carracuca para referirnos al transcurso de los años, al igual que en otros sitios se refieren a “María Castaña”. Y joder, me voy al tema que me acucia, porque ya me estoy pareciendo a Rabinovich cuando habla de Esther Píscore.

Decía Stefan Zweig en su imprescindible..”Momentos estelares de la humanidad”, y creo que concretamente en donde se refiere al invento de la gutapercha y al tendido del cable transoceánico por Cyrus W. Field, que siempre, hasta nuestros días, …desde los ejércitos de Mambrú (Marlborough), hasta los de César, Alejandro, Napoleón, Cambisses, y ….Carracuca?.. siempre se movieron sobre el terreno a una velocidad más o menos similar. Cuando escribió esto seguía siendo así, ya que fue en 1927, y el ejército bolchevique no se movía más rápido que las hordas de Atila. Luego ya con la blieztkrieg, quizás, pero no mucho más. El hombre acabó envenenándose junto a su esposa, Friedericke,  en el 42, cuando el ejército alemán avanzaba todavía imparable. Los dos aparecieron sin vida, abrazados en la cama, y dejando una nota en la que suplicaban que se hicieran cargo de su perro. Recordemos que Zweig era judío austríaco y había tenido que pegarse el abierto a Petrépolis, Brasil, pero no vamos aquí a tratar de dilucidar qué motivos tuvo para ingerir el veneno o la sobredosis de barbitúricos con cachaça. Aunque si hubiera esperado unos meses…nah, hizo bien, qué cojones, uno se llega a cansar de esperar a otro gallo que le cante, y del mundo, al igual que de los tranvías, hay que apearse en marcha, que nadie te lo va a parar para que te bajes.

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Sobrecoge, sí, pero de admiración. Como diría Cuerda en -Amanece, que no es poco-….”qué irse, ….qué apagarse”..

Si hubo algún pueblo que entendió a la perfección lo de la logística, y además lo convirtió en un factor determinante en sus victorias, esos fueron sin duda los romanos. Solo hay que leer a Tito Livio para darse cuenta de que todas las operaciones militares pivotaban sobre unos y otros graneros, más que sobre esta o aquella ciudad. Todo eso en lo que se refiere a la alimentación de las legiones, que era un prodigio en cuanto a la organización, ya que se descentralizaba la responsabilidad de alimentar al conjunto de la legión y lo ponía en manos de la división administrativa más pequeña que podía conformar una legión. Me refiero al contubernium. Cada contubernium se preocupaba de la obtención de alimento, excusivamente para los miembros que lo componían. Estos eran…ocho combatientes, y dos no combatientes, una mula, un horno de pan, y bueno, lo que ellos y la mula pudieran o quisieran cargar. Se repartían los trabajos, y en campamentos en los que no parecía posible a corto plazo recibir un ataque, salvo dos que estaban contínuamente de guardia y los dos no combatientes que tenían sus quehaceres ya designados, los otros seis se repartían el trabajo, obtención de alimentos, cortar leña, y cualquier cosa que fuera menester. De los dos no combatientes, uno estaba encargado del horno, de hacer pan a diario, el otro de atender a la mula, porque hay que ver el cariño que la profesaban, ya que si la mula se indisponía, lo que ella llevaba pasaba a los lomos de los miembros del contubernium, así que la mula era poco menos que sagrada. Haciendo un cálculo rápido, …por cada legión completa, aunque nunca era así…una mula por contubernium, 500 o 600 contubenium por legión….joder, 500 o 600 mulas…eso no se ve en las peliculas, y romanos con 500 o 600 hornos de pan, tampoco, jajajaja. Y menos mal que eran mulas, que si llegan a ser burras, asnos u onagros, o pollinos, jumentos, borricos o solípedos varios, …un galo que ….sin introducir una burra en celo en el campamento, no qué va, con que la deje a 200 metros, el cristo que se monta allí desbarata el campamento y desorganiza a cualquier legión por disciplinada que esta sea. Así que como eran muy listos estos romanos, se decantaron más por la mula. Cualquiera que haya hecho la mili en una remonta militar sabe de qué le hablo…además que el encargado del jumento en cuestión se negaría rotundamente a contemplar entre sus atribuciones la obligación de tener que tocarle la zambomba al animal, cosa que en una remonta militar es de obligado cumplimiento, ya que la obsoleta caballería actual suele estar compuesta por pocas mulas, o ninguna.

También se solventaba casi a diario lo de la manutención de la legión, ya que cada cual se preocupaba de conseguir el grano para el pan. La importancia del horno, y del pan, lo demuestra el hecho de que una legión romana aún superada ampliamente en número, pero con grano, …era de una cohesión formidable y no había quién pudiera con ellos, …pero amigo, como no hubiese grano para hacer el pan….entonces ni las mayores amenazas, ni el hecho de ser diezmados, -palabra que viene precisamente de ahí, de elegir un miembro de los diez del contubernio, por el procedimiento que ellos mismos eligiesen, y presentarlo para ser diezmado-…esto es….un motín, un acto de cobardía, en la que se procedía a diezmar una legión.,…pues lo mismo, 600 o 500…a los que se les daba matarile. Y era más habitual de lo que se podía creer, hubo muchas legiones que fueron diezmadas, y esto ocurría más por motines y por falta de grano que por cobardía en la batalla. Si la legión perdía la cohesión, y estando como solían siempre estar,  superados en número por el enemigo de turno por un minimo de 3 a 1, pues no quedaría  nadie a quién diezmar.

Conviene aclarar que esto era así porque los romanos tenían una dieta muy extricta consistente principalmente en pan, y aceite, y algo de vino, que les gustaba una gotica, eso sí, convenientemente bautizado el vino, ya que era bastante común aguarlo. Si les dabas un lechazo de Aranda preferían comerlo crudo que meterle en el horno de pan y que se jodiera o diera sabor. Por lo general no faltaba el grano, ya que las campañas se planificaban estratégicamente, solo se hacían en temporadas de cosecha, y en invierno acuartelados y protegiendo los graneros existentes.

Hasta que llegó el fino estratega cartaginés, que fiel a su promesa de joder a los romanos lo más que pudiera se dedicó -los años en los que estuvo de gira por la península itálica, pues completó más Giros a Italia que Marino Lejarreta- a provocar la salida de las guarniciones romanas de las ciudades amuralladas del acuartelamiento. Como después de Tesino, Trebia, Trasimeno y Cannas los romanos no estaban animados a salir a campo abierto, ni siquiera a una romería, no se le ocurrió otra cosa al fino estratega que la de quemar los campos adyacentes a las ciudades antes de la cosecha, provocando un caos y una hambruna que influyó tanto en sus enemigos los romanos como en los posibles aliados que aún tenían en la península, como los samnitas y muchos otros que odiaban a Roma. Al fin y al cabo tenían la misma dieta que los romanos, pero poco a poco se fueron alejando de la posibilidad de unirse a Cartago en el asalto a Roma..lo digo por los que siempre dicen… ¿porqué Aníbal no atacó Roma?, directamente…coño,…porque no podía. Se dieron casos en los que la guarnición romana, o sus aliados, perecieron todos, junto a los habitantes de la ciudad asediada, y sin ni siquiera hacer una intentona de carácter militar, o una salida desesperada. Los cartagineses, formados por, en su mayoría,  íberos, celtíberos, libios y galos cisalpinos, se comían cualquier cosa, de rudos que eran. Para ellos la escasez de pan no suponía un problema, lo que les dio una buena ventaja inicial. El hecho de repetir la misma estrategia los años siguientes acabó por dejar a Aníbal sin amigos.

Otra cosa que hacía uno de los miembros no combatientes del contubernio, generalmente el encargado de la mula, en sus ratos libres y eso sí, a diario si habia habido marcha…era el arreglar y poner a punto sus propias caligae y las de sus compañeros. Hoy en día lo que más se encuentra en cualquier campamento romano, no de continuidad, aunque solo hayan estado un día…son, lo diré en latín para darme pisto, son los clavi, o lo que vienen a ser los putos clavos, o sea las tachuelas de las que estaban repletas las suelas de las caligae, tanto en los campamentos como en las calzadas romanas ….un sinfín de clavis, (perdón, clavi ya es el plural), clavi a puntapala. Se rescataban y reutilizaban los que se podían, pero no se puede negar una cosa, y a eso voy desde el principio….era tal la logistica romana, y en el calzado es donde primero se nota. Dos pares de caligae se daban al año a cada legionario, y con eso llegaban a cualquier parte. No tuvieron problemas de calzado ni siquiera cuando estuvieron en Hispania, que ya es decir, que aquí ya sabemos lo que dura el calzado, aunque te los quites para jugar al futbol, como hacía Gento.

Eran tan celosos en mantener la distancia correcta entre legionarios a la hora del combate, y le daban tanta importancia a la responsabilidad que adquiría el legionario en el tiempo estipulado en el que le tocaba combatir antes de ser relevado por el que tenía detrás, que, como cuenta Flavio Vegecio en el “Compendio de técnica militar”, en el capítulo XII, …dice...”Se debe enseñar a los reclutas a herir con el arma golpeando no con el canto, sino con la punta”….y después añade…,.”y es que el arma cuando golpea con el canto, por mucho ímpetu que se le imprima, pocas veces provoca la muerte, ya que los órganos vitales están protegidos por la armadura y por los huesos; en cambio clavar la punta dos onzas -la onza equivale a 2,46 ctms, o sea, 4,92 ctms- …resulta mortal. Además, cuando se golpea con el canto, quedan al descubierto el brazo derecho y el costado, mientras que si se clava la punta se hiere al enemigo con el cuerpo protegido antes de que este se llegue a percatar de ello”.  

Pero es que además había otro motivo para hacerlo así, no menos importante, y que incidía en la misma premisa….no romper la formación…y si un legionario, aunque usara la punta para herir, se excedía en la acometida y pasaba al galo de turno de parte a parte, este al caer podía llevarse con él el gladio, desarmando así al legionario. Cuando esto ocurría los galos se tiraban a presionar sobre ese punto, con la pretensión de penetrar en la formación,  sabedores como eran de que no había otro modo de derrotarlos. Y estoy diciendo galos, porque es César el que advierte en “Bellum Gallicum”…-La Guerra de las Galias-” que el que incurra en esa falta grave, tendrá que atravesar un pasillo de compañeros que lo molían a hostias con un palo, haciéndole entender, si sobrevivía,  que era a todos a los que había puesto en peligro por pasarse de frenada.

Entre la técnica, y los relevos, que servían para que cada romano luchase siempre fresco, se conseguía que una legión fuese una máquina industrial de picar carne.

Y salvo los romanos, todos los demás, quién más quién menos, pasaba tremendos apuros a la hora de poner a marchar a un ejército. En la mayoría de los casos no duraba el calzado ni tres meses. Bueno,  los fundías en el acuartelamiento haciendo instrucción, y cuando llegaba el momento de ir al frente te matabas por unas vulgares alpargatas. No sé cómo solventaban el problema los que acompañaron al Cid, pero en las tres guerras carlistas y en la cuarta, la guerra civil, el problema, o uno de los mayores problemas fue el abastecimiento del calzado para la tropa. Coño, tan importante era, que los franceses no se conformaban con quemar todas las alpargatas que encontraban, sino que además sistemáticamente quemaban todo el esparto que les era posible, o cualquier material susceptible de ser utilizado en la elaboración de una puñetera suela alpargatera, cañamo, ..etc. En Navarra, por ejemplo, durante la primera carlista, llegaron a confeccionar unas alpargatas de fibra vegetal ..en verde, y era tal el sufrimiento que el hecho de no disponer de calzado provocaba en las tropas cristinas, que , un observador alemán que iba con los liberales, llegó a afirmar que era un factor que daría la victoria a los partidarios del pretendiente si no se solucionaba cuanto antes. Sí, la vulgar alpargata, la que se ataba a la pantorrilla con varias vueltas y que sirve para bailar jotas, resultaba ser un activo exclusivo en manos, perdón, en pies, de los txapelgorris. Mientras tanto, los pinreles de los autodenominados liberales sollozaban, envueltos en trapos, como si fueran mortajas.

En Cantabria, durante la guerra de la independencia, el 3er Batallón de tiradores de Cantabria, conocido o llamado también “Observadores de Cantabria”, observó con estupefacción cómo la ciudad de Torrelavega agasajaba a un grupo de franceses a los que los tiradores venían siguiendo. Esperaron a que salieran de Torrelavega, y “observaron” que tomaban el camino a Cabezón de la Sal…Cuando los franceses marcharon, el teniente coronel de los observadores, el gigante Lorenzo Herrero, bruto como un arado, al igual que su tropa, cuyos miembros tenian tanta instrucción militar como instrucción en general tenían, o sea, ninguna, bajó a Torrelavega a exigirles también algo de hospitalidad, pero no querían comida, ya que estos al igual que los enemigos, saqueaban lo que podían y hambre no pasaban demasiado, pero venían descalzos y querían alpargatas. Como se le dijo que no había, montó en cólera y entre gritos de “traición” puso asedio a la ciudad por confraternizar con el enemigo, en parte porque no estaban dispuestos a irse descalzos, como se encontraban. El asedio, que fue más que un asedio un dispositivo similar a los de control de alcohol que monta hoy la guardia civil, se levantó al correrse la voz de que se acercaba tropa, Luego resultaron ser ingleses, nuestros pérfidos aliados, que venían con la sana intención de que ya que estaban por allí…quemarían las infraestructuras textiles de la comarca, Torrelavega y Cabezón no se libraron, así como otros muchos lugares emergentes de la península que se habían desarrollado industrialmente. Tenían órdenes de eliminar la competencia a los productos textiles ingleses, …y dicho sea de paso, cualquier cosa que hubiese posterior a la invención de la rueda….y yo que lo comprendo, no te jode…aliados ingleses, peor que enemigos.

Y ahí se pierde nuestro amigo Lorenzo, hasta que afortunadamente encontré unos partes, entregados a Don Gabriel de Mendizábal, mariscal de campo del Séptimo Ejército, que acabó la guerra del Rosellón como sargento chusquero, y que una vez iniciada la guerra peninsular se fue cargando de distinciones, entorchados, ascensos, títulos nobiliarios, como el de ” Conde del cuadro de Alba de Tormes” por una acción, en Alba de Tormes, en la que al haber presencia de caballería francesa, ordenó formar un cuadro, como mandan los cánones y como único medio de defenderse de la caballería que tiene la infantería…eso sí, debía de ser un cuadro la mar de lindo. Son dos partes, de dos acciones, una en las cercanías de Cabezón, y la otra ya lo buscaré. En ambos, y salpicado de faltas de ortografía, el teniente coronel de los observadores, al frente siempre de su grupo de perros de la guerra, hace una masacre de franceses y presenta poquísimas bajas propias…Cuando se le requirió, como era la costumbre, un nombre de la tropa que se hubiese distinguido en la acción para condecorarlo…solía decir…”pues salvo yo,  no sabría decirle quién, pues todos respondieron a mis órdenes como era de esperar”, y como era de esperar, ninguno de sus hombres era condecorado, jajajaja, Si abrigo una pequeña posibilidad de que lo que pone ahí se corresponda con una décima parte de la realidad, es por el hecho de que se trataba del mismo grupo reducido de franceses que pasaron por Torrelavega, y que se dirigían a por la sal de Cabezón, y que posiblemente iban bien calzados. Eso quizás motivó a los “observadores”, el botín, o en este caso los botines, o las botas de los franceses. Se dice de Herrero que era un gigante trompetero de más de dos metros de alto por metro y medio a lo ancho, así que dudo que encontrara fácilmente un gabacho en cuyas botas meterse.

Ministerio de Cultura. Gobierno de España
Imágenes de documentos referentes a la Guerra de la Independencia de la Sección de Diversos del Archivo Histórico Nacional
Ministerio de Cultura. Gobierno de España
Imágenes de documentos referentes a la Guerra de la Independencia de la Sección de Diversos del Archivo Histórico Nacional
“Parte de guerra de Lorenzo” ….Abisté, abanzé, arrollé, buelben…ojo cuando dice “Gran número de muertos y heridos fue el resultado de esta tan bien maquinada operación”…..pero lo mejor al final..”los muertos están por ahí enterrados y otros por lo montes de por allí arriba”….hala, Mariscal don Gabriel, trágate esa.

Treinta años despues se produjo otro hecho, que si llega a ser planificado y no fruto de la necesidad de calzarse, en este caso del ejército carlista, se podría haber acabado la guerra a favor de las armas del pretendiente, que ya en ese momento lo tenía realmente crudo. Se trata de la famosa “Expedición de Gómez”….jajajaja, si es que es para reírse, joder.

Sí, mucho se ha escrito sobre tal expedición, incluso Stendahl hace una referencia , diciendo más o menos que los españoles no eran ni liberales ni carlistas, porque si fueran carlistas la expedición de Gómez hubiese acabado la guerra favorablemente para sus armas, ya que durante su excursión*, que no incursión, llegó a ocupar 20 capitales de provincia. Por otro lado, dice Stendahl, tampoco eran liberales, ya que nadie se opuso a la expedición de Gómez.

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Vuelta a España de Gómez ….sí, parece haber final en alto, y la prólogo fue ..Amurrio-Amurrio…¡¡anda que no quemó esparto!!

Aunque no deja de tener razón Stendahl, le pasa lo que le pasó siempre, que era muy dado a tomar opiniones inamovibles sobre cosas de las que no tenía ni puta idea, como por ejemplo cuando diserta sobre la naturaleza del amor, y llega a la conclusión de lo que llamó, la cristalización, teoría muy interesante y quizás no equivocada, solo digo que no amó nunca, quizás sí al estilo alemán…o sea,” ponte las zapatillas y tráeme un té, cariño, dos terrones”….lo que me hace albergar mis dudas. Ya, alguno dirá que los psiquiatras para entender las enfermedades mentales no necesitan estar locos, pero sinceramente…¿hay alguno que no esté como una puta cabra? Además, si no lo están, cosa que dudo, entonces es que son todos unos hijos de puta, Teodoro.

Stendahl desconocía absolutamente todo de la alpargata. Sí estuvo en España, una vez, por unas horas, concretamente 24 horas, en Barcelona. No obstante le valió para publicar en 1835 “Memorias de un turista”. Y algo del espíritu de los españoles sí vislumbró, lo que él da en llamar “españolismo”, y se refiere a ello diciendo que “me engañaban en dos o tres francos cada vez que compraba algo”…coño, y a mí en Marruecos me vendían el periódico por dos dirhan y eso que lo unico que ponía claro era…0,20…y además a la tira cómica de tres viñetas tipo Don Celes, no le pillaba la gracia porque empezaba a mirarla de izquierda a derecha y allí es al revés… y yo no iba diciendo por ahí….qué poca gracia tienen estos marroquíes….. nada, lo dicho…que me cansé, y ya hablaré de la vuelta a España en carretas de Gómez, en otra ocasión. Aunque lo estudien en academias militares extranjeras como paradigma de incursión militar con altísimos grados de …de….las tres bes….”balor, birilidad, y buevos”, no dejó de ser una huída hacia adelante mientras hacía acopio de alpargatas, su verdadera misión.

*Esto lo digo yo, que no Stendahl.

a ver si lo configuré bien y se puede comentar, que por lo visto no se podía