Barker , el achicharrador

A este botarate…digo…simpático hombre de negocios, se le debe, se dice, el honor de poner en el mercado el primer vibrador.. Aunque se debería decir, hablando con más propiedad, que él debe, a las miles de víctimas inocentes que sin posibilidad de indulto del gobernador, fueron electrocutadas seriamente por un ingenio siniestro y sádico, que por medio de un avieso manual de instrucciones te conminaba a introducirte ciertos aparejos que traía, por via rectal, oral o vaginal, y acto seguido te pedia que te conectases a la corriente eléctrica. Este antecesor de Mengele, o del Marqués de Villaverde, había diseñado algo parecido a un potro de dentista con tentáculos, y con ruedinas, y así cuando molestaba en un sitio se podía mover a otro lado de la vivienda donde molestaba igual o más; y la cosa esa se vendió como churros, oye. Nada hacía presagiar que aquél engendro tendría más peligro que un mono con dos pistolas.

Se desconoce ,no obstante, la cantidad exacta de amas de casa, religiosos, senadores, banqueros, bicuriosos, curiosos a secas, miembros del partido republicano y del otro, que sacrificaron sus partes blandas, porque antes que exponerse a la rechifla universal, optaron por guardar un doloroso silencio.

Se puede ver en la foto cómo el hombre lo considera esencial, -y sin drogas, dice, como el que no se haya puesto lo habitual le diera más credibilidad al aparato- después de bañarse o hacer ejercicio, como si después de estar mojado de una manera u otra, lo mejor sería conectar el artilugio por las partes pudendas, ya húmedas, exactamente como cuando el verdugo te moja las sienes para que la silla eléctrica te zurre vivo . Los calambrazos tuvieron que ser aterradores. Pero él se ríe, el sádico hijo de puta.

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a ver si lo configuré bien y se puede comentar, que por lo visto no se podía