American Wifes (1)

La mujer americana, atiborrada de anfetaminas que se recetaban a diestro y siniestro sin la menor contemplación, para adelgazar, para las tareas del hogar, para el stress, para el aburrimiento sistemático…utilizaban las anfetaminas desconociendo del todo su principal característica, que es la de ponerte más caliente que el palo de un churrero, más que el empaste de un dragón Así fue como Barker y otros facinerosos amasaron su fortuna. Unos años antes los hubiesen ahorcado,  pero en aquél momento ..con “the american way of life ” en su apogeo, todo venía acompañado de un montón de electrodomésticos, -algunos de ellos muy mal domesticados, hay que decirlo, las cosas como son-, con una ingesta de anfetas tal , que cuando el marido llegaba a casa y se encontraba a la mujer desnuda y medio calcinada entre tantos artilugios y con los pelos de punta…este agarraba los palos de golf y se iba a taponar agujeros con los amigos. En los casos en los que la mujer no se achicharraba del todo, esta esperaba al marido con los ojos saltones, y cuando este llegaba a casa le decía algo como, como con el timbre de voz fundido….”Cariño…te necesito”…..A lo que el marido contestaba indefectiblemente….”Pero…amor…es que no te gusta el aparato ese que te compré?.”.

La liberación de la mujer, jajajaja, se quiso decir cuando aquello, y esta consistía en pajearse a morir con el pico de la mesa, y darle a la mui con frenesí. Y los hombres  sufriéndolo como siempre, sin entender, excepto BarKer y compañía, y los facultativos que se encargaban de drogar a las abuelas. Claro ejemplo ese de cooperación animal, como cuando el pajaro le quita los parásitos  al hipopótamo

(continuará)

Categories: Ecos Sociales, Eróticos

a ver si lo configuré bien y se puede comentar, que por lo visto no se podía